MADRE MICAELA

BIOGRAFÍA

HERMANA MICAELA DE LA NATIVIDAD, ACEVEDO VILLEGAS

  • Nació el 05 de mayo de 1930 en Tingambato, Mich.
  • Sus padres fueron Don Francisco Acevedo y Doña Juana Ventura Villegas.
  • Recibió el sacramento del Bautismo el día 11 de mayo de 1930 y la confirmación el 26 de julio de 1931.
  • Ingresó en el Instituto de Hermanas Catequistas de María santísima el 14 de agosto de 1947, y el 14 de agosto de 1948 tomó el velo de postulante.
  • El 15 de septiembre de 1948 ingresó al noviciado e hizo su profesión Temporal el 15 de septiembre de 1950, y la Profesión Perpetua el 15 de septiembre de 1955.
  • Celebró sus Bodas de Plata en el año 1975 y sus Bodas de Oro el 15 de agosto del año 2000. Celebraciones que su familia y comunidad religiosa conservan recuerdos muy gratos.

Parroquias donde prestó sus servicios como Religiosa Catequista de María Santísima:

  •  San Bartolomé y san Felipe de Jesús en México D.F.
  • San José y san Antonio en Xalapa, Ver.
  • Nuestra Señora de Guadalupe en Querétaro.
  • Nuestra Señora de los Dolores, en el Capulín, Gto.
  • En san José Iturbide,Gto.
  • En Huitzuco, Gro.
  • En la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Lombardía Mich.
  • En el Templo del Espíritu Santo en Querétaro.
  • Estuvo también en la casa local de San Cayetano, Col. Brujas, Qro., y hasta el día en que el Señor la llamó a su presencia, el día lunes 03 de noviembre de 2014, en la casa Central ubicada en Madero no. 120.

Hoy, llenos de gratitud, reconocemos esta labor pastoral realizada por la madre Mica, llena de frutos por sus buenas obras y que ahora son una feliz realidad. Agradecemos también infinitamente a su familia que supo infundir en ella nobles y valiosos sentimientos.

Que la oración de sus familiares y amigos se una a la nuestra para interceder por ella ante nuestro Padre Dios y así exclamar con el salmista:

 

¡EN TI, SEÑOR, ESTÁ LA FUENTE DE LA VIDA

Y EN TU LUZ VEMOS NUESTRA LUZ! 

Madre Mica 1

HOMILÍA EN SU FUNERAL

Santiago de Querétaro a 4 de noviembre de 2014

 R.M. MARÍA LUISA

ESTIMADAS HERMANAS CATEQUISTAS DE MARÍA SANTÍSIMA

FAMILIARES DE LA MADRE MICA

HERMANOS TODOS EN CRISTO JESÚS.

Nos hemos reunido para celebrar el Santo Sacrificio Redentor de la Eucaristía, en el día del tránsito de la madre Mica. Y la Palabra de Dios en este día y en esta circunstancia tan humana, dolorosa y misteriosa: la muerte; nos ayuda a situar está realidad desde el ámbito de la fe en Cristo Jesús.

La primera lectura del apóstol san Pablo a los Corintios, nos recuerda el Poder de Aquel que resucitó a Jesús y que nos resucitará a nosotros. También nos vemos beneficiados con la salvación para que la muerte no tuviera dominio absoluto sobre los hijos de Dios.

“No nos acobardamos”, porque enfrentamos esta realidad con fe en las promesas de Jesús. De tal modo que nuestro miedo psicológico, natural de muerte (tánatos), se ve superado por el Eros, es decir por el Amor con Mayúscula que Dios nos participa.

“Aunque nuestro cuerpo se va desgastando, nuestro espíritu se renueva de día en día”. El cuerpo de  madre Mica, o mejor dicho toda su persona, ya cumplió su misión. Tuvo un proceso evolutivo de manera natural y sus miembros y facultades estuvieron al servicio del Plan de Dios. Aunque su cuerpo de vio desgastado por el servicio, los años y la enfermedad, su  espíritu nunca envejeció ni enfermó. “Nuestros sufrimientos momentos momentáneos y ligeros producen riqueza eterna”. La madre Mica ante su agresiva enfermedad,” fue probada como el oro en el crisol”, y nos dio ejemplo de fortaleza, aceptando la Voluntad Divina y ofreciendo su dolor para la santificación de sí misma y la de su familia tanto consanguínea y religiosa.

La mirada de la Madre  Mica, siempre tuvo puesta su mirada en lo que no se ve, de manera que no hubo apegos temporales que impidieran el seguimiento y la fidelidad a su Esposo. Supo ubicar la temporalidad como medios de supervivencia y buscaba con ansia y deseo los del cielo. Nunca se metió en política o la búsqueda de ascensos, sino se dedicó a servir a sus hermanos en lo que se le encomendaba.

En el Evangelio el autor sagrado nos ofrece una reflexión acerca del Reino de los Cielos. Para poder ser partícipe de él, es necesario tener una actitud previsora y de vigilancia. Representado en los personajes de éstas diez jóvenes, cinco previsoras y cinco descuidadas; nos vemos confrontados todos en la vida. El Esposo (Dios) vendrá nuevamente y ¿en qué condiciones nos encontrará?

Las lámparas nos simbolizan la actitud de vigilancia y seguridad, de disipar las tinieblas y ver con claridad al Esposo cuando llegue y recibirlo. Una lámpara sin aceite no sirve de nada, más que para el decoro; por tanto el aceite ayuda a que la lámpara tenga razón de ser y cumpla su función. En este aceite está representado todos los recursos que necesitamos para la vida: espirituales (la fe), psicológicos (afecto, amor), socioculturales etc; que dan sentido a nuestra existencia. La madre Mica fue una virgen previsora, era consciente de que la lámpara de su vida necesitaba aceite. En las distintas etapas de su vida procuró renovar su lámpara con más aceite, que ella tenía preparado, para que su persona y su vocación religiosa no se viera apagada y se perdiera del encuentro con su Esposo. Hoy la madre Mica, va al encuentro de su Esposo con su lámpara encendida, como cuando profesó y  que llevaba simbólicamente una lámpara material significando la actitud de vigilancia a la que se comprometía en todos los años que el Señor le concediera de vida religiosa. Hoy se presenta la madre Mica, ya no con una lámpara simbólica, sino con la lámpara  real de su persona, manifestado en su actitud fiel y vigilante.

¡Qué dichosa es la madre Mica, que su Esposo, la encuentra en estas circunstancias!. Ahora le invita a disfrutar del banquete de las bodas del Cordero. Hay una cambio del dolor y sufrimiento , al goce y disfrute del festín de su Señor.

La madre Mica fue una mujer consagrada que vivió el Evangelio y la Regla de San Benito, por eso esperamos que ésta hija de san Benito y de la Madre Eugenia González Lafón, le acompañen a obtener su recompensa por ser hija fidelísima.

No es azaroso que la madre Mica haya sido llamada a la Casa del Padre, en el día de san Martín de Porres, el humilde mulato que se santificó con la escoba y el cuidado de los enfermos (yo los curo, pero Dios los sana). De la misma manera la madre Mica el caracterizó siempre una vida llena de virtud de humildad y sencillez en sus quehaceres propios de la vida consagrada.

Aprendió bien de la Santísima Virgen María la actitud de “meditar esas cosas y guardarlas en su corazón” las cosas que no entendía, los problemas y lo que no estaba en sus manos darle solución.

El santoral de la Iglesia Universal nos propone muchos modelos para aspirar a la santidad, pero ustedes tuvieron el privilegio de tener de cerca a una mujer consagrada sumamente santa, la madre Mica.

Hermanas Catequistas de María Santísima, se queda como ejemplo de vida consagrada la madre Mica, aprovechen lo que les transmitió en vida: su sabiduría, enseñanzas y su testimonio de fidelidad; para que también ustedes se presenten con el Esposo, cuando sea el tiempo, con su lámpara encendida.

P. José Moreno León

Amigo de la madre Mica

 

TESTIMONIOS

FUE UN GRAN TESTIMONIO, UNA VIDA EJEMPLAR

Madre Mica, fue un gran testimonio, una vida ejemplar, fue una gracia especial el que me tocara cuidarla, viví momentos muy felices con ella.

Me ha fortalecido con su vida, porque ella fue una Mujer de fe, siempre consciente de la presencia de Dios en ella hasta el fin de su vida. Tenía un gran optimismo, fue alegre con corazón sencillo, bromeaba aun en la enfermedad, veía todo en modo positivo.

Creyó y confió en el amor de Dios y en la acción del Espíritu Santo; abandonaba todo, aun su dolor en manos de la Virgen María a la cual le tenía un grande amor, lo manifestó siempre con el rosario en la mano y con la mirada fija hacia la imagen de la Virgen Fiel y el Sagrado Corazón de Jesús. Rezaba por nuestra comunidad y por la perseverancia en el amor a Jesús de cada una de nosotras Catequistas de María Santísima, y en las noches cuando no podía dormir, se ponía a rezar y decía que estaba rezando una coronilla al Señor de la Misericordia por los que en ese momento ofendían a Dios. También una de sus grandes preocupaciones fue la promoción de las vocaciones sacerdotales y religiosas.

La virtud de la esperanza se le notaba en el lecho de su enfermedad, tenía la certeza que después vendría el alivio porque su esperanza era estar con Dios, porque Él tendría misericordia de su alma. No perdió la serenidad ni la tranquilidad, confiaba en la Divina Misericordia.

Su amor era grande. En una ocasión cuando me decía que pronto se iba a ir, le pregunté que si volviera a nacer qué haría de su vida, y me dijo que nuevamente Religiosa Catequista de María Santísima, porque FUE PLENAMENTE FELIZ EN SU VIDA CONSAGRADA. Era paciente, agradecida, el mínimo detalle que se tenía con ella siempre era retribuido con un “gracias”.

Era de espíritu jovial, con gran apertura para la juventud de hoy, su corazón joven se podía adaptar a cualquier persona de cualquier edad, para todas tenía un chiste o una palabra graciosa, fue una mujer plenamente feliz, jamás dejó envejecer su amor, fue un fiel soldado que nunca bajó su armadura en la batalla.

Un día le pregunté que cual fue la misión que le gustó más y me dijo que la promoción vocacional, y que todavía era promotora de las chicas que trajo a nuestra comunidad, porque ella oraba todos los días por cada una, pues ella se sentía responsable aún de su vocación.

La verdad, aprendí mucho de su testimonio de vida, gracias a Dios y a Madre Mica, también, gracias a la comunidad por permitirme vivir muy cerca de ella.

¡FUI AFORTUNADA!

                                      (Hna. Flor Loyola Bolaños)

 

EL TIEMPO DE UNA GRANDE AMIGA EN EL RINCÓN DEL AMOR

He decidido llamar a este tiempo de encuentro con Madre Mica, ¡el tiempo de una grande amiga en el rincón del amor!, porque ahí en ese cuartito, en ella encontré paz y alegría, vivencia y coherencia, humor y simpatía, humildad y caridad, verdad y sinceridad… todo ello traducido en la aceptación del dolor por amor, y siempre con el buen humor.

Me encontré con la mujer consagrada, con la amiga, con la sabiduría y con la verdad, lo que me motivó y me daba entusiasmo para asumir la tarea de un nuevo día en la alegría de renovar mi sí constante al Señor.

Porque en la persona de Madre Mica descubrí que ¡sí se puede vivir en la alegría del Evangelio!  Que ella premurosa se mostraba para escucharle y anunciarle.  En este rincón del amor, también contemplaba a su Señor, cuando, por motivos de su enfermedad ya no pudo asistir a la capilla, este fue su recinto de oración, ahí han quedado sus intercesiones por cada uno de los aquí presentes.

Madre Mica, la aprecio porque verdaderamente en Usted encontré el rostro del Señor crucificado y resucitado, en su entrega constante y jovial esta la vitalidad a pesar de lo adverso, y desde esa cruz que llevó con grande paciencia nos atrajo hacia el amor del Señor. Es por eso que mi convivencia con Usted, es un regalo de Dios, un toque y una caricia del Amado.

 (Hna. Isabel Ramos Olvera)

 

 EL SENTIDO DE CADA DÍA

Cuando por las mañanas paso a saludar a la Madre Mica, lo primero que recibo de su parte es una gran sonrisa. Todas las mañanas me pregunto lo mismo ¿cómo es que hace para ocultar el dolor que le provoca el cáncer? No solo no muestra dolor ante su enfermedad sino a pesar de su estado, antes de pensar en ella piensa en los otros. Después de la sonrisa y el saludo, viene la pregunta mágica ¿desayunaste?  Dice: “debes comer bien para que aprendas mucho”. Más aún no solo se queda con eso, siempre agrega: “yo siempre rezo el rosario y muchas jaculatorias por la comunidad. Solamente dice, que está cansada”.

Acepto que algunas veces siento envidia  cuando converso con ella, una de las cosas por las que surge en mí este sentimiento es porque con frecuencia me dice  que ella ya está lista, que solo está esperando el día de partir al cielo, no muestra temor alguno, eso me hace pensar que  considera que ha hecho todo lo que Dios ha pedido de su persona, y yo  lo creo firmemente, pues a nuestra fundadora el Espíritu le inspiró el carisma de la Comunidad y la Madre Mica a cada momento lleva presentes las recomendaciones que Nuestra Madre le hacía para  que llegara a ser una buena religiosa. Cabe mencionar que me dice también respecto a esto: “muchacha comodina, a ti te falta mucho”.

Muchas cosas podría decir para resaltar la grandeza de la Madre, sin embargo, después de ver día a día la consumación lenta de esta alma, las palabras no dicen nada, cuando su misma vida grita que Dios está vivo y vale la pena ser consagrada.

(Hna. Susana Olguín Luna)