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Año de la vida consagrada

vita consecrata

CARTA PASTORAL
DE MONS. FAUSTINO ARMENDÁRIZ JIMÉNEZ
EN EL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

A los hermanos presbíteros,
A los hermanos y hermanas miembros de las diferentes Órdenes mendicantes, Congragaciones e Institutos Religiosos,
A las vírgenes consagradas que conforman el Ordo Virginum,
A las monjas de los diferentes monasterios de Vida Contemplativa,
A los miembros de las diferentes Sociedades de Vida Apostólica,
A los miembros de los Institutos Seculares,
A todos los consagrados y consagradas en el Señor:

1. “Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Flp 1, 2). Con el mismo saludo mediante el cual el Apóstol san Pablo se dirige a la comunidad de Filipos, les saludo a todos ustedes, consagrados y consagradas, presentes en la Diócesis de Querétaro. Al iniciar el año de la Vida Consagrada, quiero recordarles que la belleza de la consagración es la alegría y que la alegría del encuentro con Jesucristo: Evangelio de Dios, es siempre memoria, desafío y esperanza en la vida de la Iglesia. Espero que sea la gracia de Dios y su paz, el camino mediante el cual, cada uno de ustedes renueve su amor y su compromiso como discípulos misioneros de Jesucristo, según sus carismas fundacionales y el estilo de vida de los consejos evangélicos, en este año de gracia.

2. Su Santidad el Papa Francisco nos ha convocado a la celebración de este año con una triple finalidad: 1. “Recordar ‘con memoria grata’ el pasado reciente”. En el contexto de los 50 años del Concilio Vaticano II y, en particular de los 50 años de la publicación del decreto conciliar Perfectae Caritatis sobre la renovación de la vida consagrada. Reconocemos en estos 50 años que nos separan del Concilio un tiempo de gracia para la vida consagrada, en cuanto marcados por la presencia del Espíritu Santo que nos lleva a vivir también las debilidades e infidelidades como experiencia de la misericordia y del amor de Dios; 2. “Vivir el presente con pasión”. Evangelizando la propia vocación y dando testimonio de la belleza de la ‘sequela Christi’, en las múltiples formas en que se desarrolla la vida consagrada. Recogiendo el testimonio fiel que han dejado sus fundadores, despertando al mundo con su testimonio profético y haciéndose presentes en las periferias existenciales de la pobreza y la marginación, en las cuales muchos se encuentran sumergidos sin conocer el amor de Dios y sin experimentar la alegría del Evangelio. 3. “Abrazar al futuro con esperanza”. Somos muy conscientes de que el momento actual es ‘delicado y fatigoso’ y que la crisis que atraviesa la sociedad y la misma Iglesia toca plenamente a la vida consagrada. Pero queremos asumir esta crisis no como la antecámara de la muerte sino como una ocasión favorable para el crecimiento en profundidad y, por tanto de esperanza, motivada por la certeza de que la vida consagrada no podrá desaparecer nunca de la Iglesia ya que fue querida por el mismo Jesús como parte inamovible de las comunidades cristianas. Seguir leyendo Año de la vida consagrada